El encuentro se celebró en un contexto marcado por el incremento sostenido de la prevalencia de estas patologías asociado al envejecimiento de la población. Además de la elevada participación, la jornada contó con una amplia representación de perfiles sanitarios y sociosanitarios. En torno al 40 % de las personas inscritas han sido profesionales médicos, el 23 % profesionales de la psicología, el 16 % de enfermería y un 10 % auxiliares de enfermería, lo que refleja el carácter multidisciplinar del encuentro y el interés creciente por el abordaje integral de las demencias.
Según los datos expuestos durante la jornada, en Álava se estima que alrededor de 7.000 personas conviven actualmente con algún tipo de demencia, mientras que en Euskadi la cifra alcanza las 50.000, lo que supone aproximadamente el 5,7 % de la población mayor de 65 años.
La bienvenida institucional la realizaron Vicente Madoz, vicepresidente de la Fundación; Margarita Logroño, subdirectora para la Coordinación de Asistencia Hospitalaria de Osakidetza; y Francesc Escabia, director médico de la Clínica Josefina Arregui. También ha asistido Jon Armentia, concejal del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y responsable del Área de Alcaldía, Hacienda, Función Pública, Deporte y Salud, quien ha mostrado su apoyo institucional al encuentro. La clausura ha corrido a cargo del diputado foral de Políticas Sociales de Álava, Gorka Urtaran Agirre.
Margarita Logroño ha subrayado que en Euskadi la demencia afecta en torno a 50.000 personas, siendo la enfermedad de Alzheimer la causa más frecuente y responsable de entre el 60 y el 70% de los casos. Ha señalado que desde el Departamento de Salud y Osakidetza existe un compromiso firme con el avance en el estudio y tratamiento de estas patologías, trabajando específicamente en diagnóstico precoz, coordinación sociosanitaria, formación continuada, apoyo a las familias y promoción de modelos asistenciales centrados en la persona. Asimismo, ha reconocido que aún queda camino por recorrer, aunque ha destacado que Osakidetza cuenta con profesionales altamente cualificados, instituciones comprometidas y una sociedad cada vez más sensibilizada con el bienestar de las personas mayores.
Durante su intervención, Madoz ha recordado que la Fundación–Clínica Josefina Arregui es una entidad sin ánimo de lucro y ha defendido un modelo de atención holístico. Ha subrayado que no basta con centrarse únicamente en el deterioro cognitivo, ya que los síntomas conductuales, los cambios emocionales y la pérdida de funcionalidad forman parte esencial del sufrimiento de las personas con demencia y de sus familias.
En la misma línea, el director médico de la Clínica Josefina Arregui, Francesc Escabia, ha recordado que la demencia no afecta únicamente a la memoria, sino que transforma de manera profunda la vida de la persona y de su entorno familiar. Según los datos expuestos durante la jornada, en Álava se estima que alrededor de 7.000 personas conviven con algún tipo de demencia, mientras que en Euskadi la cifra alcanza las 50.000, lo que supone aproximadamente el 5,7 % de la población mayor de 65 años.
Escabia ha señalado que el impacto no se limita a quienes padecen la enfermedad, sino que se extiende a miles de familiares que asumen su cuidado diario. Ha añadido que el diagnóstico y tratamiento precoz permiten retrasar la aparición de síntomas conductuales —que pueden afectar entre un 60 % y un 80 % de las personas con demencia— y mejorar la calidad de vida tanto del paciente como de su entorno. En este sentido, ha insistido en que estos datos evidencian la necesidad de reforzar la detección temprana, la coordinación asistencial y la formación específica de los profesionales ante un problema sanitario y social que seguirá creciendo en los próximos años.
Tres especialidades unidas ante un reto sanitario creciente
La jornada reunió a tres referentes nacionales en el ámbito de las demencias, y permitió confluir tres disciplinas clave en el abordaje de estas enfermedades: neurología, psiquiatría y geriatría.
El neurólogo Pablo Martínez-Lage ha analizado la evolución del tratamiento del Alzheimer en las últimas décadas. Ha explicado que durante muchos años apenas existieron tratamientos capaces de modificar el curso de la enfermedad y que el diagnóstico se realizaba cuando los síntomas ya eran evidentes. En la actualidad, gracias a nuevas técnicas diagnósticas que permiten detectar cambios cerebrales en fases más tempranas, es posible identificar la enfermedad antes y actuar de forma más precoz.
En este contexto, ha señalado que los nuevos tratamientos dirigidos a actuar sobre los mecanismos biológicos del Alzheimer han demostrado en ensayos clínicos capacidad para ralentizar la progresión en fases iniciales, lo que puede traducirse en más tiempo de autonomía para las personas afectadas. No obstante, ha recordado que estos avances requieren protocolos hospitalarios estrictos y un seguimiento especializado. Asimismo, ha defendido que el abordaje debe ser integral, combinando tratamiento médico, control de factores de riesgo vascular, estimulación cognitiva y apoyo psicosocial.
El psiquiatra Manel Sánchez Pérez ha centrado su intervención en los síntomas psicológicos y conductuales de la demencia, como la agitación, la irritabilidad o los cambios bruscos de comportamiento, que ha definido como elementos centrales de la enfermedad y no secundarios. Ha explicado que, en muchos casos, las demencias pueden comenzar manifestándose con alteraciones de conducta o síntomas psiquiátricos, lo que obliga a una valoración conjunta entre neurología y psiquiatría.
Asimismo, ha subrayado la importancia de las intervenciones no farmacológicas —como la estimulación sensorial y otras terapias estructuradas— para reducir la agitación y mejorar la convivencia, y ha defendido modelos de atención centrados en la persona que prioricen el acompañamiento y el entorno frente al uso indiscriminado de medicación sedante.
Por su parte, el geriatra Pedro Gil Gregorio ha planteado la demencia como un problema complejo y frecuente en personas mayores, que no afecta únicamente a la memoria, sino también a la salud general, la autonomía y la capacidad para vivir de forma independiente. Ha señalado que muchas personas con demencia presentan además otras enfermedades crónicas (comorbilidad, es decir, la coexistencia de varias patologías en una misma persona), lo que influye en su evolución y en la toma de decisiones clínicas.
Ha destacado que la pérdida de autonomía para realizar actividades cotidianas —como vestirse, alimentarse o gestionar tareas básicas— es uno de los aspectos más determinantes en la evolución de la enfermedad. Por ello, ha defendido una valoración global de la persona mayor que tenga en cuenta su estado físico, cognitivo y social, así como el apoyo al cuidador, con el objetivo de evitar complicaciones y preservar la calidad de vida el mayor tiempo posible.
En la clausura, el diputado foral de Políticas Sociales de Álava, Gorka Urtaran Agirre, ha defendido la incorporación a la intervención de las instituciones públicas de la difusión del autocuidado y de los hábitos saludables en el ámbito cognitivo, con el objetivo de mejorar los resultados de salud general a medida que las personas envejecen.
El encuentro ha puesto el foco en la detección temprana, la coordinación asistencial y la necesidad de un abordaje integral ante uno de los principales retos sanitarios y sociales asociados al envejecimiento de la población.























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